sábado, 11 de diciembre de 2010

despierta idiota, despierta.


De súbito, despierto.
 Estoy en el sofá.
 En la calle suena la alarma de un coche.
 De súbito, en mi mente, fumar provoca cáncer.
Media vuelta, cierro los ojos.
No me interesa despertar.
No me interesa despertar.
No me interesa

jueves, 2 de diciembre de 2010

Revolviendo los pensamientos con el cafe.



Entre en un bar.  Por descansar la vista .
Busque un establecimiento donde no hubiese mucha gente. Siempre que hago esto, pienso que al estar, en un bar con poca gente , podre estar tranquilo. Siempre me da la sensación , que en un lugar, con pocos actores, apenas pasan cosas y se puede estar tranquilo. Lo cierto, es que nunca se cumple esta prerogativa .
Al final donde hay poca gente, lo que ocurre, es que me doy cuenta de todo lo  que pasa a mi alrededor, y mi objetivo inicial, descansar de mi mente analítica , no es posible.
Siempre me pasa lo mismo. Pero como en otras facetas de mi vida, habitual mente reincido,pisando  dos y tres veces la misma piedra.
Bueno, pues encontré una tasca, no muy lejos de mi estudio, donde tan solo había dos clientes y el camarero.
Decidí entrar.
Me senté en la barra.
Café con leche y cigarro.
Me acomode,  a unos metros de la pareja. El, un señor de gran peso y edad, mas avanzada de la que el quisiera. Ella, una mujer igualmente mas vieja de lo que quisiera, pero segura de que el enorme barrigón con gafas, que tenia a su lado, se moriría por TOCAR ESA CINTURA.
El se babeaba. El, hacia todo lo posible por mostrar sus mejores cualidades.Pero, lo cierto, es que apenas podía tenerse en equilibrio sobre la banqueta . La verdad, es que sus intentos por destacar, solo conseguían convencer a la muger, que la tarde no podía ser tranquila.
El, intentaba acercar su enorme masa a las caderas de ella y el tono de su voz, subía, a la par que ella se escapaba de su atención, llamando al camarero.
!Dios!! y yo había venido a  descansar de mi cabeza …
Cuando el camarero ser disponía a rescatar a la princesa en apuros, entro una nueva ficha en la partida. Aproveche el momento para echar un vistazo al periódico.
Entro, una muchacha joven, que con voz nerviosa, pidió un descafeinado. Se sentó a mi lado, y  cruzo las piernas, señalando con ellas, las mías. Trate de no prestar atención, trate de centrarme en el periódico.  Sin duda, acababa de entrar una nueva ficha en el tablero. No la mire bien, pero con tan solo, ver los playeros que lucia, casi con toda seguridad puedo adivinar, que por el contrario, a los dos peones anteriores,  en este caso, ella desearía ser mayor de lo que era .
 A mi cabeza, le vino la idea egocéntrica, de que esta mujercilla me había seguido, y reuniendo mucho valor, entro en el tablero tras de mi. Se pidió un descafeinado, por pedir algo, supongo. Por ello tan solo,  se dedicaba a revolver el azúcar, si prisa pero sin pausa.
¿Quizás halla gastado todas sus fuerzas en atreverse a entrar?
Quizás este pensamiento sea cierto y ella este aquí por mi.
Trate, sin ser evidente a sus ojos, de asegurarme que no bebía el descafeinado.
No logre verla beber. Por discreción, no pude observarla con mas persistencia. Pero así, mirándola de soslayo, podía asegurar que me miraba timidamente.¿Quien seria y por que estaba hay?.¿Que pensaría, que sentiría?.
Un grito, cambio la dirección de los movimientos, en esta curiosa partida de ajedrez.
-¡Que te vallas hombre ¡
-Que si estuviera molestando, a esta  bella mujer, ella ya se abría quejao. Grito la bola de sebo,al camarero.
_Que sabes tu, si se queja ,si apenas puedes ver. Que sabrás tu, lo que siente esta mujer.Que  ella, vino a tomarse algo tranquilamente y no aguantarte a  ti.
Contesto el camarero, haciendo un movimiento que se podría definir como un enroque, completa mente necesario.
_Si supieras  lo que yo pienso y siento en estos momentos, te hacharías a temblar guaje. Replico el borracho
Se me había acabado el cigarro y este ultimo grito, me hizo levantarme y marchar asustado.
Y así, marche sin saber lo que pensaba la muchacha sentada a mi lado.
¿Quien sabe, quizás sea mejor así, pues  si conociera SUS PENSAMIENTOS,quizás ME ECHARÍA A TEMBLAR.
Me vuelvo a el estudio a pintar, que con todo lo que hay en mi cabeza tengo bastante, y no necesito los pensamientos de un borracho, y una muchacha, no valla a ser, que, en estos momentos ,la cabeza me estalle.

Revolviendo pensamientos con el cafe

  

Revolviendo el timpo con el cafe

lunes, 29 de noviembre de 2010

Historias de tizza y pizza


Historias del curro.


Limpiando platos, seguidores del glamorosa Madrid, discutían acalorada-mente, con seguidores del barsa.
Un clásico del curro.
Un clásico, del mismo modo, acabamos discutiendo de política.
Cuando iba a replicar la ultima cuestión lanzada al aire, tratando de rematar de cabeza, por supuesto imitando a Puyol, me rescatan del partido.
 Piden mi cambio y entro en otro campo de juego, me toca viajar.
El  viaje no es agradable. Me toca ir lejos, y hace un frío de cojones. Llueve, y este equipo, en contra de los mandatos del mundial de motociclismo, no puede suspender la carrera, por causas meteoro-lógicas.
La pizza tiene que llegar, siempre caliente.
 Además el aficionado a este tipo de carreras de motos, no perdona y el chou no puede parar. Nunca, por supuesto, iré en moto tan rápido como Lorenzo o Rosi, pero seguro que ruedo en condiciones climáticas peores.
Para mayor recompensa a mi carrera diaria, nunca viviré los glamurosos momentos, con chicas, que te esperan en la meta con trajes ajustados y culitos esplendidos.
Como mucho, y no me quejo por ello, una chica de sonrisa incombustible y un traje que nunca la favorecerá, me entrega un bolsa térmica llena de pizzas, con una dirección, y a correr.
El viaje desde la calzada, hasta un nuevo barrio de clase media.
Durante la ida no pienso en nada nuevo,  pues el frío me congela las ideas. Así, que circulando entre el tráfico y la lluvia, solo me acompaña la curiosa imagen de los glamorosos deportistas.
Entrego el paquete caliente.
Carrera bien hecha.
Un euro de propina entregado por un padre de familia, es mi recompensa. La  risa y alegría de los niños de la casa , que en esos momentos celebran mi carrera, gritando ¡pizza ,pizza, piiiiiiza!, me convierten, por unos breves momentos, en un motorista de éxito.
Pero ese, es todo mi glamour.
Salgo del barrio.
Cojo una rotonda, y pa la tienda.
Voy más tranquilo, sin tanta prisa, y eso, me permite mirar a mí alrededor.
Allí me encuentro saliendo de un barrio de clase media. De esa nueva clase media, que tanto abunda en esta ciudad. Me da igual si son Peperos o Sociatas, si son del Madrid o del barsa, de Lorenzo o de Pedrosa, antes eran clase trabajadora y ahora son, sencilla mente media, clase media.
 En la rotonda, un coche de gama media alta, me adelanta sin miramientos. Es un adelantamiento ridículo e innecesario.
 Pero, mientras en el asiento de copiloto, una mujer de mediana edad, se hace la ralla del ojo, con un rimel caro, su marido, tiene que demostrar que su coche, no esta hecho para viajar detrás de la moto de un pizzero.
Dejamos la rotonda del barrio de clase media atrás.
 Con un aceleron pone el coche por delante mío, ariesgándose, a que su copilota, por la inercia de la aceleración, se haga un destrozo en los vellos ojos verdes.
Dejan atrás su barrio de clase media, ofreciéndome una imagen, símbolo del glamour del que disfrutan.
 A los 246,06 pies, 75metros para el común de los españoles, tienen que frenar de golpe, por que el semáforo en rojo, es una norma, que la media de los españoles, no podemos saltarnos.
Despacio me pongo a su lado. Sin reparo los observo desde el anonimato de mi poco glamoroso casco.
Abre el semáforo y parece que a mi lao esta Fernando Alonso, mete primera y nos demuestra toda la potencia, que su  cara hipoteca le permite desarrollar.
Me da la risa y pienso, que ya quisieran los de Ferrari, que Masa y Alonso hubieran salido así, todas las carreras del año.
Pero lo cierto, es que no son de Ferrari y que, aunque se empeñen en demostrarme, que son más grandes de lo que en realidad son, en realidad, este piloto sale de un barrio de clase media, acompañado de una copilota de mediana edad y acelerando su coche de gama alta media.  Se me antoja que tanto empeño en demostrarme su potencial, no es más que una muestra de insatisfacción. Que en realidad quisieran ser mas grandes, que no disfrutan de su realidad.
 Ya quisieran disfrutar ahora del glamur con el que acabo de deleitarme yo. La alegría de los niños y del padre al recibir la comida caliente en su casa.
Me sentí un deportista, disfrutando de todo el glamour que le rodea, que puede ser poco, pero que nunca roza lo mediocre.
 Pues mi trabajo no es propio de la clase media, mi moto no es de clase alta media, y sobretodo  mis mujeres, nunca fueron de mediana edad. Me permito disfrutar de mis momentos de gloria, y no necesito impresionar a los demás conductores, arriesgando mi integridad y la de los que con migo se cruzan. Así, si veo un semáforo en rojo a 246,06 pies, o 75 metrs, no acelero para adelantar a un ciclista, pues solo me sirve para dar un frenazo al llegar al policía lumínico. Por supuesto, se te debe de quedar una cara de idiota cundo el ciclista, sin prisa  pero sin pausa, se pone a tu lao  en el semáforo…???

 Saludos a los glamorosos de verdad. Que por supuesto los hay donde quiera que vallas.
 No me entendáis mal. Estaría encantao en ser de esa clase media. Y cuando llegue este caso, si es que llega , y me vea acompañado de una mujer de mediana edad a mi lao, espero no tener que impresionarla adelantando, sin sentido a un repartidor de pizzas.
Y por supuesto, lo real-mente deseable seria  ser rico, pero rico de cojones y aun así, poder seguir disfrutando del verdadero glamour, del que ahora ya disfruto.
En el padok, preparando la salida.

viernes, 26 de noviembre de 2010

aL MAL TIEMPO BUENA CARA. PARA-SON-RISAS.

Ayer anunciaban en el telediario que nos preparásemos para unos días de frió polar.
No creo que sea para tanto, pero bueno.
Lo cierto, es que solo a un tío con suerte , como yo, le toca empezar a repartir pizzas  en moto, un día como este.
Frió y lluvia.


para-aguas, para sonreír, para-aguas, para que halla  sonrisas.
PARA- SON- RISAS.
Para Piluca.
 
Quizás por ello, aunque tenga otras historias mejores, ayer hice este  poema.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Historias de bici y olvidos.

Este verano me ofrecieron andar en bici.
Andar en bici, siempre fue una de mis grandes aficiones.
Este verano volví a pedalear. 
Hoy reparé, en que llevaba 8 años sin disfrutar de la bici.

Así es la vida, un buen día, dejas de hacer algo que es importante, algo que es parte de ti.
Sin ninguna razón para que esto ocurra, sin más, dejas por ejemplo, de andar en bici.

Es cómico, ni siquiera tú te das cuenta de ello, las cosas se van, desaparecen, no tiene que haber una razón, simplemente, desaparecen y ni siquiera uno mismo se entera.

¿De cuántas cosas me habría tenido que despedir y ni siquiera noté, noto, su ausencia?
                      Adiós.

mi hermana a la que no perdi y la bici, que si perdi y no me entere.

                            Besos.